La relación entre el desarrollo comunicativo y el desarrollo motriz

¿Cómo leer cuentos a los niños?

El desarrollo de los niños y cada una de las dimensiones de las que hablamos en primera infancia, no se fortalecen de manera aislada, pues hablamos de una integralidad, de un desarrollo holístico en donde cada una de estas dimensiones se afianzan en relación con las demás. Para el caso de la lectura de cuentos, afirmamos que la dimensión comunicativa de los niños se relaciona con la dimensión corporal, cuando:
Los niños tratan de seguir con su mirada aquello que les llama su atención. Una ronda infantil, los gestos que hace el adulto cuando canta, los sonidos. Cuando esto pasa y los niños apenas son bebés, tratan de girar su cabeza y su mirada hacia aquello que les llama la atención fortaleciendo así, los músculos de sus ojos y el movimiento de su cabeza. Por esto decimos que aún cuando los niños sean bebés de pocos meses, es importante hablarles, cantarles y contarles historias, usando todo tipo de sonidos y gestos.


Los niños empiezan a decir palabras. Una vez los niños empiezan a decir esas primeras palabras y a hacer determinados sonidos, se empiezan a fortalecer todos los músculos de su boca que les permitirán pronunciar con claridad, en su momento, las diferentes palabras y fonemas como la RR. Entonces, cuando los invitamos a soplar un cuento para que éste se abra, o cuando los invitamos a reproducir el sonido del carro de un cuento, estamos afianzando estas actividades aeróbicas de la boca que les permitan, cuando sea el momento, hablar con claridad.
Los niños cuentan historias, representando personajes. Aproximadamente a los 2 años, los niños empiezan a disfrutar de los juegos de roles, de los juegos simbólicos que los llevan a representar su realidad o la fantasía. Entonces, se paran frente a un espejo y quieren imitar a diferentes personajes, realizando una serie de movimientos que fortalecen los músculos de distintas partes de su cuerpo. Te darás cuenta que los niños pronto querrán altar como el conejo de una historia, arrastrarse como la serpiente o caminar jorobados como la abuelita de caperucita.


Los niños cuentan algo sin usar palabras. Los gestos permiten también a los niños utilizar diferentes partes de su cuerpo para contarnos una historia. Estamos hablando por ejemplo de ejercicios de mímica en la que, a través de gestos exagerados, nos comunican algo. Cuando esto sucede, es indiscutible la cantidad de recursos que usan para hablarnos con su cuerpo: se agachan, bostezan, sacan la lengua, saltan, abren sus brazos, mueven sus cejas, se hacen pequeños o se hacen grandes.
Los niños aprender a escribir. Finalmente, cuando los niños aprenden a escribir y para contar sus propias historias, se fortalecen todos los músculos de manos y brazos. Para ello, además de reconocer la importancia de escribir, es necesario haber realizado ejercicios que fortalecen la motricidad fina como amasar o rasgar papel. Y claro, no hablamos solo de escribir, sino de todo el proceso de desarrollo gráfico, de sus garabatos o sus dibujos. La historia que un niño cuenta de un dibujo que hizo, puede ser magnífica.
