En esta edad puedes ofrecerle a tu niño alimentos blandos cortados en pedacitos como pollo y carne molida que pueda agarrar con los dedos y comer solito. También puedes ofrecerle texturas espesas como la de la avena, puré o papillas de frutas, la idea es favorecer no sólo el desarrollo de los diferentes órganos del sistema digestivo del bebé, sino su sentido del gusto a través de las papilas gustativas. El bebé tiene que acostumbrarse a masticar para que se adapte a las nuevas texturas y sabores. Vigílalo todo el tiempo que este comiendo para evitar que pueda ahogarse. Permite que se embarre ello hace parte de esta transición.