> Sugerencias frente al manejo de los

cepillos de dientes

Como vimos, la limpieza y desinfección de los cepillos de dientes de los niños, pueden evitar enfermedades prevalentes en la primera infancia. Por ello, aquí te compartimos algunas sugerencias frente al manejo de los cepillos de dientes:

Limpiarlo cada vez que se usa. Esta es una de las principales recomendaciones; recordemos que el cepillo se usa mínimo 2 veces al día y entra en contacto con crema y residuos de comida. De modo que después de cada cepillado es importante limpiarlo bien. En este punto, es nuestra labor como adultos, verificar si los niños están limpiándolo y escurriéndolo bien, y en caso de no ser así, debemos hacer esta labor por ellos, mientras ellos aprenden

Dejarlo secar y guardarlo sólo, sin contacto con otros cepillos. Es importante también dejarlo secar antes de guardarlo o de ponerle el protector. Para ello, se debe poner sobre el mango y asegurarse que no entre en contacto con los cepillos de otros niños. Una vez seco, se puede poner el protector que en todo caso debe ser individual y personal. 

Desinfectarlo. Los cepillos de dientes también se deben desinfectar por lo menos cada semana. Existen diferentes maneras para realizar este proceso y una de ellas, que entre otras es bastante casera, es sumergiendo el cepillo de dientes en una mezcla de dos cucharadas de  vinagre y otras dos con bicarbonato de sodio durante al menos dos horas. Una vez pasado este tiempo, se debe enjuagar el cepillo con abundante agua.

Cambiarlo. Es recomendable cambiar el cepillo de dientes mínimo cada 4 meses o antes si se ve muy desgastado en la parte de las cerdas. Algo que seguramente suele suceder con los cepillos de los niños, pues ellos acostumbran morderlos. También se recomienda cambiarlo cuando se ha pasado por situaciones como gripas fuertes o enfermedades diarreicas.

Acompañar a los niños a cuidarlo. Y en este aspecto, hablamos de hablar con los niños sobre la importancia de cuidar el cepillo de dientes, de no prestarlo a ningún amigo, de no ponerlo en ninguna superficie como el piso o usarlo para limpiar por ejemplo, el espejo, que puede ser una situación muy común.  Este acompañamiento se hace a partir de diálogos, pequeñas experiencias y por supuesto involucrándolos en este hábito de higiene, desde la independencia y la autonomía.

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