Es esencial que todos nos comprometamos a proteger a nuestros niños y niñas, asegurando que cada uno de ellos crezca en un ambiente seguro y amoroso. La infancia es una etapa crucial en la vida de cualquier persona, y es nuestra responsabilidad, como sociedad, velar por su bienestar y desarrollo integral.
Este compromiso implica no solo reconocer y denunciar cualquier forma de violencia o abuso, sino también educarnos y educar a otros sobre la importancia del buen trato y las prácticas de crianza positivas. Debemos trabajar juntos, padres, educadores, y comunidad, para crear entornos donde los niños y niñas puedan prosperar sin miedo, recibiendo el apoyo y el cuidado que merecen.
Con formación adecuada y una actitud vigilante y compasiva, podemos garantizar que ningún niño o niña sufra en silencio. Al decir “ni una ni uno más,” afirmamos nuestra dedicación a proteger a cada niño y niña, asegurando que sus derechos sean respetados y que tengan la oportunidad de un futuro brillante y lleno de posibilidades.