el habito de consumir productos locales hace que nuesra economia no disminuya y podamos tener un buen sostenimiento de ella si no se desperdicia nada y podemos cuidar el medio ambiente
Educar a la niñez sobre mitigación y adaptación es de vital importancia, ya que desde los primeros años se forman hábitos, valores y actitudes que influyen en su relación con el entorno. Cuando los niños y niñas comprenden, de manera sencilla y significativa, la importancia de cuidar el planeta, se convierten en sujetos activos de cambio, desarrollando conciencia ambiental, sentido de responsabilidad y compromiso con su comunidad.
Desde la primera infancia, la educación sobre estos temas debe darse a través de experiencias cotidianas, el ejemplo de los adultos y actividades lúdicas que promuevan el respeto por la vida y la naturaleza. De esta manera, no solo se contribuye a la protección del ambiente, sino también a la formación integral de ciudadanos más conscientes, solidarios y preparados para enfrentar los desafíos del futuro.
La actividad permitió reflexionar sobre los hábitos de consumo y su relación con el cuidado del cuerpo, la comunidad y el ambiente, identificando productos locales e importados y reconociendo su impacto ambiental. Además, se adoptó un árbol como “mascota verde”, observando su importancia para el ecosistema al brindar oxígeno, sombra, alimento y refugio a otros seres vivos. A partir de esta experiencia, se realizaron acciones sencillas para cuidarlo, como limpiarlo, regarlo y compartir su importancia con otras personas, comprendiendo que pequeñas acciones cotidianas contribuyen al cuidado del ambiente y a la lucha frente al cambio climático.
el habito de consumir productos locales hace que nuesra economia no disminuya y podamos tener un buen sostenimiento de ella si no se desperdicia nada y podemos cuidar el medio ambiente
Consumir alimentos locales, reducir el consumo de carne y lácteos, evitar el desperdicio, y todos podemos ser parte del cuidado del medio ambiente.
Consumir alimentos locales,de cosecha de buenos precios en las plazas de mercado, reducir el consumo de carne y lácteos, evitar el desperdicio
Educar a la niñez sobre mitigación y adaptación es de vital importancia, ya que desde los primeros años se forman hábitos, valores y actitudes que influyen en su relación con el entorno. Cuando los niños y niñas comprenden, de manera sencilla y significativa, la importancia de cuidar el planeta, se convierten en sujetos activos de cambio, desarrollando conciencia ambiental, sentido de responsabilidad y compromiso con su comunidad.
Desde la primera infancia, la educación sobre estos temas debe darse a través de experiencias cotidianas, el ejemplo de los adultos y actividades lúdicas que promuevan el respeto por la vida y la naturaleza. De esta manera, no solo se contribuye a la protección del ambiente, sino también a la formación integral de ciudadanos más conscientes, solidarios y preparados para enfrentar los desafíos del futuro.
La actividad permitió reflexionar sobre los hábitos de consumo y su relación con el cuidado del cuerpo, la comunidad y el ambiente, identificando productos locales e importados y reconociendo su impacto ambiental. Además, se adoptó un árbol como “mascota verde”, observando su importancia para el ecosistema al brindar oxígeno, sombra, alimento y refugio a otros seres vivos. A partir de esta experiencia, se realizaron acciones sencillas para cuidarlo, como limpiarlo, regarlo y compartir su importancia con otras personas, comprendiendo que pequeñas acciones cotidianas contribuyen al cuidado del ambiente y a la lucha frente al cambio climático.