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Neumonía

En este documento queremos compartirte algunos datos sobre la neumonía con el fin de dar respuesta a algunas inquietudes que pueden surgir sobre cuáles son los síntomas, si es contagiosa, cómo se puede prevenir, entre otros.

¿Qué causa la neumonía? Cómo lo hablamos en un documento anterior, la neumonía es causada por virus, hongos o bacterias que se encuentran en el aire. En este caso, los pulmones se llenan de fluidos que dificultan la respiración de los niños, especialmente aquellos con sistemas inmunológicos inmaduros, es decir que aun sus pulmones no se han desarrollado completamente como los de los recién nacidos, los de bebés prematuros o con otras enfermedades como VIH o desnutrición.

¿Cuáles son los síntomas? El principal síntoma de la neumonía es la dificultad para respirar. En este caso, en niños muy pequeños es difícil que ellos manifiesten esta dificultad, por lo que es nuestro deber como adultos revisar las respiraciones del niño y detectar si hay hundimiento en la parte baja del pecho. Además se debe verificar si hay tos y fiebre.

¿Cómo se trata la neumonía? Como lo hablamos en el documento anterior, ante posibles casos de neumonía se debe asistir al médico. Allí, serán los especialistas quienes determinen cuál será el tratamiento que en muchas situaciones responde a medicamentos como antibióticos que eliminan la infección. En casos más severos es necesaria la hospitalización con oxígeno que permita el paso suficiente de oxígeno al torrente sanguíneo.

¿La neumonía es contagiosa?  Si. La neumonía, al ser causada por virus que están en el aire, es contagiosa también a través del aire. Esto sucede cuando un niño con neumonía tose o estornuda, dejando partículas suspendidas en el aire, que puede contagiar a otros. También se puede contagiar a través de fluidos como la sangre o de superficies contaminadas.

¿La neumonía es prevenible? Claro que si, como ya sabemos una buena nutrición, la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, buenas prácticas de higiene como el lavado de manos y entornos adecuados para los niños, pueden prevenir esta enfermedad. Además, no sólo es prevenible sino tratable, de modo que ante casos de sospecha con los niños que acompañas, es importante avisar a los cuidadores para seguir las rutas de atención médica.

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