> Estrategias para acompañar a los

niños a reconocer y respetar las diferencias

Reconocer lo que nos caracteriza, lo que nos hace únicos y diferentes, se puede lograr desde los primeros años de vida. Esto ayuda de manera importante, a que los niños identifiquen las diferencias como algo normal, que hace parte del entorno de cada persona y que genera una gran riqueza en todo lo que hacemos. Para acompañar a los niños en este proceso de reconocer y valorar las diferencias, te sugerimos:

Motivar a los niños y sus familias a compartir elementos, historias o recetas propias de su cultura y tradiciones familiares. Por ejemplo, durante esos primeros días del año escolar que los niños se están conociendo, puedes invitar a los niños y sus familias a compartir en la asamblea de saludo alguna historia o receta con los demás; puedes hacer un cronograma para que a lo largo de la semana todos logren compartirlo.

Establecer dentro del aula uno o varios espacios donde se resaltan características de las distintas culturas de las que provienen los niños. Por ejemplo, en el panel de familias, se pueden colocar elementos representativos y significativos de cada una; mientras que en el panel de habitantes o los lugares donde los niños guardan sus cosas, se puede colocar la bandera o alguna foto representativa de su lugar de procedencia. Estos elementos se pueden elegir con los niños.

Invitar constantemente a los niños a compartir con sus compañeros esos otros conocimientos, idiomas o cosas que suceden en su entorno. Por ejemplo, si el fin de semana anterior hubo alguna celebración particular en casa de alguno de los niños, se le puede invitar a compartir fotos y anécdotas de lo que sucedió.

Acompañar a los niños a comprender las diferencias, explicándoles porque se dan de distintas formas en cada entorno; es decir, si por ejemplo uno de los niños tiene alguna discapacidad o no come carne (es vegetariano o vegano); se puede designar un espacio, para comentar a los demás niños sobre esta característica y lo que implica.

Exaltar constantemente los logros de todos los niños, principalmente de aquellos que se les dificultan más algunos procesos por su condición física o de salud. Aquí es vital no comparar, pues todos los niños avanzan a distintos ritmos, y esto también se puede comentar con los niños. Por ejemplo: Si un niño ya logra guardar solo su maleta, exalta su logro; pero si otro niño aún tiene dificultades con el proceso, exalta lo que si logra y acompáñalo en lo que aún le cuesta.

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