> Estrategias para acompañar las

emociones de los niños y las niñas

Los niños sienten y se enfrentan a las mismas emociones que como adultos experimentamos; sin embargo, debido a la etapa de desarrollo en la que se encuentran, aún no comprenden por completo qué sucede en su interior y cómo manejarlo. Por esto es importante que como adultos los acompañemos a identificar y comprender cada emoción. Aquí te compartimos algunas estrategias para lograrlo:

Anticípate a las posibles situaciones que puedan generar cambios repentinos en las emociones del niño como el regreso del parque, el momento de comer o el momento de finalizar el juego. Para ello es importante crear rutinas y colocarlas en un lugar visible, en las que el niño tenga conocimiento sobre lo que va a suceder después; esto le ayudará a adaptarse poco a poco a los cambios más difíciles para él.

Valida siempre la emoción que el niño está sintiendo, no importa si tu desde el rol de adulto piensas que es algo insignificante, para él siempre será importante. Puedes colocarte a su altura y escuchar qué es lo que está sintiendo y qué situación le provocó esa emoción; así él se sentirá escuchado y valorado.

Da nombre a la emoción. Recuerda que los niños apenas están empezando a comprender qué es lo que sienten y cómo manejarlo, por ello es vital ayudarlos a darle un nombre a lo que les sucede: tristeza, alegría, enojo, angustia, asombro, etc. De esta manera, la próxima vez que suceda algo similar, intentará explicar cómo se siente usando el nombre de la emoción.

Brinda estrategias que ayuden al niño a tranquilizarse. Puedes intentar con varias opciones hasta encontrar la que a él más le funcione. Por ejemplo, si está enojado, puede abrazar fuerte una almohada, contar hasta 10, soplar burbujas, estar en un espacio solo por unos minutos, etc. Es importante que hables con el niño antes de implementar la estrategia, pues es muy probable que el niño también tenga algunas valiosas ideas que aportar.

Genera acuerdos con el niño previo a cualquier situación. Por ejemplo, si se dirigen al parque o al centro comercial, coméntale lo que van a hacer allí y pregúntale a él que más le gustaría hacer; seguro surgirán cosas como comer un helado, ir a los juegos o comprar un juguete; evalúa y acuerda con él cuáles de estas cosas si pueden hacer y cuáles no. De esta manera, cuando se presente el inicio de una pataleta o un llanto por algo que desea, pero que no acordaron, podrás recordarle lo que hablaron antes de salir de casa. Recuerda que el diálogo siempre será la mejor alternativa para resolver un conflicto.

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